OVNILOGÍA HISTÓRICA





Octubre de 1.967: OVNIS en el Golfo San Jorge (Chubut-Santa Cruz)

Ovnis/ ¿Por qué no?

 Nidia Peltzer

“Al menos no moriré con la duda de que si existen o no los llamados objetos voladores no identificados (Ovnis); yo los vi y en varias oportunidades a lo largo de varios años. Quizá sea un privilegiado en esta cuestión, ¿y qué? Sé de gente que ha sacado la lotería en más de una oportunidad", dijo a AIM Eduardo Ernesto Verón Valussi, un observador  de los cielos argentinos que en más de una oportunidad presenció este fenómeno.

En diálogo con esta Agencia, Verón Valussi destacó: “alguien me dijo un día: ‘yo nunca vi un ovni’. Entonces le pregunté si alguna vez miró hacia el cielo, me dijo que no tenía tiempo para hacerlo. Siendo así, será muy difícil encontrarlo o verlo dentro de una caja registradora”.
Verón Valussi relató que le gusta “de vez en cuando, contemplar la grandiosidad del cielo en las noches sin nubes. He tenido la suerte de quedar maravillado al observar el cielo estrellado en el medio del campo ya cerca de la provincia de San Luis, en la República Argentina, cuando el tren en que viajaba se detuvo por problemas técnicos. Jamás había visto tanta cantidad de estrellas y con un brillo tan espectacular”.
Sin embargo aclaró que no miró ese cielo buscando “algo” ni tampoco vio nada extraño. “Sólo sentí el supuesto silencio estelar roto por el sonido emitido por millones de insectos autóctonos de aquel espacio terrestre. Pero sí, he tenido la gran suerte de haber visto ‘cosas’ en el firmamento nocturno cuando menos me lo esperaba. Al menos no moriré con la duda de que si existen o no los llamados Ovnis: yo los vi y en varias oportunidades a lo largo de varios años. Quizá sea un privilegiado en esta cuestión.  ¿Y qué? Sé de gente que ha sacado la lotería en más de una oportunidad. Sí. Mientras haya vida y fe, hay esperanzas. No creo ser un trastornado ni tampoco creo que lo sean los que individualmente o colectivamente han visto estos ‘bichos’ surcando nuestros cielos, aterrizados en nuestros campos o sumergidos en nuestros mares. Parece que las cosas no son sólo muy nuestras, evidentemente ‘otros’ piensan diferente a nosotros”.

La estupidez humana, sin límites

Verón Valussi recordó a esta Agencia: “decía don Alberto Einstein que la estupidez humana no tiene límites: una de las cosas para mi más sorprendente es que por un lado el humano cree en lo que no ve, y por el otro ¡¡¡niega lo que está frente a sus ojos!!!  Lo otro, y que me apena tanto, es que creamos que somos únicos en el Universo y, aparte, que si nosotros no hemos podido lograr algo, ‘otros’ no puedan alcanzarlo. Con este criterio aun viviríamos, con suerte, en las cavernas. Menos mal que existen humanos que piensan diferente”.
El observador agregó que “no se puede negar, como en la mayoría de las cosas, que en la cuestión de los artefactos volantes que aun nosotros no hemos podido identificar, existe de todo: hipocresía, temor a lo desconocido, ignorancia, indiferencia, falsificaciones, temor al ridículo… pero ‘ellos’ ignoran todo esto y andan muy campantes por donde les viene en gana, total… ¿quien les puede pisar el poncho? Hasta donde se sabe ‘los bichos’ desarrollan velocidades y aceleraciones fuera de la lógica y técnicas humanas que impiden seguirlos si ellos no lo desean, o atacarlos porque no los conocemos personalmente, aunque no son nuestros enemigos (¡no quiero pensar si lo fuéramos!) Aparentemente no quieren ningún contacto forzado, y sí parece que lo hacen cuando sólo lo desean con alguien en particular (al igual que nosotros…¿no?)”, afirmó.

Verón Valussi detalló: “algo he visto en mi vida, y quería sumarme a la inmensa lista de las personas que vieron y tuvieron el coraje y la alegría de hablar o escribir sobre la experiencia vivida respecto a  los Ovnis. Quizá sirva para algo, al menos para ayudar a aquellos que han vivido la experiencia y para que no se sientan raros o solos, o que crean que han visto visiones. Personas de mi confianza me han contado con detalles las  diferentes experiencias que han tenido con los ovnis. Por ahora las guardo en mi memoria, incluso una propia que no voy a relatar. Sólo adelantaré que por los relatos, a los tripulantes les gusta curar a la gente, les gusta hacer bromas muy fuertes, les gusta defender a la gente y aunque no parezca, les gusta mostrarse y otras cosas más que los hace (por qué no, ché?) bastante parecidos a nosotros”.

Las observaciones, a lo largo del tiempo

El hombre hizo saber a AIM lo que le pasó una noche cuando tenía 14 años. “Vivía con mis tíos en Resistencia provincia del Chaco, año 1964. La noche era hermosa y calurosa, por lo que nos encontrábamos en el patio de la casa tratando de paliar  la temperatura. Yo me encontraba sentado sobre una silla de espaldas a mis tíos mirando el cielo hacia el lado Sur. Casi no los pude ver cuando los ovnis llegaron, porque prácticamente ya los tenia sobre mi cabeza. Eran cinco luces redondas como un disco, tan grandes como una palangana, con el brillo de los tubos fluorescentes. Avanzaban en formación paralela pero moviéndose constantemente  y levemente hacia atrás y adelante y hacia izquierda y derecha sin chocarse, cada uno se movía como quería manteniendo la formación. La sorpresa fue tan grande que quedé estático y sin poder hablar. Avanzaban lentamente de Oeste a Este. De pronto los dos que se encontraban del lado Sur salieron disparados a tremenda velocidad, lo que hizo que yo saltara de la silla y gritara: ‘tío, mirá!!!’ Ellos sólo pudieron ver en silencio y quietos por la sorpresa, las tres luces que quedaron y que fueron perdiéndose hacia el Oeste. Esta fue la primera vez que los vi…”.

La segunda oportunidad fue cuando servía en la Armada Argentina y la Flota completa en navegación se dirigía hacia el Sur del país. “Fue una noche del mes de octubre de 1967, cerca del golfo San Jorge. Todos lo marinos de la Flota que se hallaban despiertos pudieron ver una formación en triángulo a gran altura, de más de veinte luces redondas en velocidad moderada rumbo al Sur. Al día siguiente fue comentario en todo mi buque. Hasta donde yo sé, la novedad quedó registrada en el libro correspondiente”.

La tercera experiencia la vivió desde su casa de San Miguel, en la provincia de Buenos Aires. “En esta oportunidad me acompañaban mi madre y mi hermana. También fue de noche. Noche clara en época de verano. Ocurrieron dos cosas: en primer lugar pasaron a enorme velocidad dos grandes luces redondas, una detrás de la otra a unos veinte grados del horizonte por el lado Oeste con rumbo Norte- Sur. Para mi madre y mi hermana era la primera vez que observaban un evento de esta magnitud, pero no seria la última: mientras estábamos comentando lo visto, una flotilla similar a la vista cuando navegaba con la Flota de Mar, se dirigían, también a gran altitud, de Este a Oeste, pasando justo sobre nuestras cabezas. Por primera vez sentí algo extraño muy dentro de mi: ‘no estamos solos’, me dije en silencio. La perfecta formación observada me hizo pensar inmediatamente en que alguien con inteligencia comandaba la flotilla y otros obedecían”.

La cuarta vez fue diferente. De noche pero ya en la zona de José C. Paz, también en la provincia de Buenos Aires, en donde vive actualmente, Verón Valussi miraba las estrellas con potentes prismáticos. “No esperaba ver algo raro, sólo miraba las estrellas. Pero justo que dejo de usar los prismáticos, veo ‘un avión’ que vuela rumbo Oeste-Este, a la velocidad que lo hacen los grandes aviones, lo distingo por el brillo de su ‘fuselaje’ pero me llama mucho la atención que va sin luces de navegación. Entonces para identificarlo mejor, me calzo los prismáticos y allí…¡Mi Dios! ¡No era un avión!  Formaban de tal manera que a primera vista daba la impresión de ser un avión comercial (es que por aquí pasa un corredor aéreo). Lo más sorprendente era la forma que tenían: triángulo. Se alineaban así: seis en una hilera uno detrás de otro, (como formando el fuselaje), otros dos a la altura del ala del lado derecho simulando el plano aerodinámico, y uno alineado como formando la ‘cola’ de un avión también del lado derecho. Quedé atónito por lo que estaba viendo y recuerdo que en un acto reflejo me quité los prismáticos para verlos mejor. Como me encontraba en el patio de casa, la alta edificación vecina me impidió seguir viéndolos”.

Para el observador, esto fue diferente: “ya no eran luces redondas: tenían forma triangular, habían cambiado de modelo y segundo: querían simular el paso de un avión o fue una gran casualidad la formación que tomaron esa noche. Quedé tan intrigado por la experiencia, que por más de una semana y a la misma hora en que los había visto, subido al techo alto de mi vecino esperaba verlos con los prismáticos colgados al cuello. En bandadas no aparecieron pero… Y digo ‘pero’ porque pasado aproximadamente unos dos meses, en horas de la madrugada, cuando me disponía para ir a dormir, miré por la ventana, como siempre lo hago, al parque que se encuentra al fondo de la casa. Mis ojos detectaron un brillo en el cielo. Alcé la cabeza y me sentí orgulloso por el privilegio de lo que veía: sin sonido alguno, un enorme triángulo brillante, similar a los que había visto hacía poco, navegaba muy lentamente de Sur a Norte. Lo seguí sin avisar a nadie hasta que se perdió tras el alto muro del fondo. Parecía un vuelo solemne, majestuoso. Seguramente desde allí, desde esa nave, había alguien observando todo el panorama nocturno con la seguridad y tranquilidad que dan la fe, la fuerza y el conocimiento”.
Verón Valussi está convencido de que “al cerebro humano le es imposible entenderlo todo: uno porque aun falta aprender muchísimo, otro, porque existen cosas que van más allá de su capacidad de comprensión, aunque la imaginación no tenga límites. Por eso opino muy humildemente, que estos dichosos y escurridizos artefactos luminosos no son de ninguna de las galaxias que engrandecen el Universo, que en parte muy pequeña hoy conocemos. Imagino que pertenecen a otra galaxia pero de otra Dimensión que seguramente está tan cerca de nosotros, pero que por falta de conocimiento, aun no podemos verla: igual de tan cerca como nuestra nariz, que tan cercana está que no la vemos nunca. Razono que sólo vienen a dar un paseo y a alguna que otra cosita más. Quizá sean un poco mejores que nosotros, que sino…”.

Fuente: www.aimdigital.com.ar


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 Buenos Aires - 23/08/1985

Los ovni avistados en Argentina se desplazan hacia el Sur

MARTIN PRIETO


La oleada de ovnis registrada el pasado fin de semana y el lunes en las provincias norteñas de Argentina y Chile se desplazó el pasado martes hacia el confin austral de ambos países. Pobladores de la Tierra de Fuego, en el fin del mundo, en Dawson, Trelew, Puerto Madryn, Galman, Dolabon, y Florentinu Ameghino denunciaron el avistamiento de una esfera luminosa, perfectamente nítida, de trayectoria horizontal, errática. Tripulantes y pasajeros de un avión de la compañía Austral en vuelo Buenos Aires-Trelew-Comodoro Ribadavia, visualizaron el ovni que también fue detectado por la torre de control del aeropuerto Almirante Zar. Ésta descartó que pudiera tratarse de un avión o un globo sonda.En la provincia de Mendoza, en las estribaciones de la Cordillera Andina, se avistó otro objeto volador esférico, ligeramente achatado y con luces rojas intermitentes, que evolucionó sobre la provincia para desaparecer por encima de la cordillera hacia su vertiente chilena. El ovni observado él lunes en la provincia norteña argentina del Chaco fue nuevamente avistado el martes en todo el territorio.


El mayor Jaime Wilkinson, jefe del Servicio de Inspección y Control del Instituto Meteorológico Internacional argentino (dependiente de la Fuerza Aérea) ha declarado cautelosamente que su departamento no puede dar explicaciones de los fenómenos masivos de los últimos días, pero que según los datos que obran en su poder los avistamientos cualificados no pueden ser atribuibles "de ninguna manera" a manifestaciones meteorológicas.

Por el contrario astrónomos del observatorio de La Plata -capital de la provincia de Buenos Aires- restaron importancia a los sucesos, atribuyéndolos a la caída masiva de meteoros celestes.

Sin embargo, astrofisicos del observatorio chileno de Cerro Galán, que fotografiaron el ovni que sobrevoló Santiago la tarde del sábado, descartan que se tratara de un globo sonda o un satélite. Lo describen como una olla evolucionando en el espacio ceñida por un anillo brillante. Respecto al supuesto meteoro caído sobre la provincia de Salta, en el límite con Tucumán, el jefe de la Policía, Alberto Javier Alderete, sobrevoló la zona por segunda vez en un Cessna que al no poder superar los 3.000 metros de techo sólo logró alcanzar las faldas de los cerros más altos. El patrullaje a pie y a caballo de la zona podrá durar meses dadas las condiciones geográficas, en ocasiones inaccesibles, del territorio a explorar.

Fuente: Diario El País - España

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17/04/11 


Luces extrañas en el Sur


“Abran la cabeza, no estamos solos en el Universo”, dice a Clarín el comandante aéreo Jorge Polanco. El fue protagonista de uno de los episodios OVNI que conmocionaron al país: el caso Bariloche. 
La noche del 31 de julio de 1995, Polanco estaba por aterrizar en el aeropuerto de Bariloche. Piloteaba el Boeing 727 de Aerolíneas Argentinas cuando “una luz, primero tenue, luego intensa y brillante, se interpuso entre la nave y la pista de aterrizaje”. De inmediato el comandante se comunicó con la torre de control, pero la respuesta fue desconcertante: no era ninguna aeronave identificada. Esa luz extraña acompañó al Boeing y a los 100 pasajeros durante 17 minutos. 
Un avión de Gendarmería que estaba en vuelo también confirmó haber visto el mismo objeto. El escenario se completaba con otro hecho extraordinario: en el aeropuerto no había luz.
“El caso tuvo mucha repercusión en los medios a nivel mundial, hasta me vinieron a ver especialistas de la NASA, fue el caso más concreto, real y espectacular. En mi carrera fui testigo de otros dos episodios”, dice Polanco. 
A 15 años de su experiencia, ve como algo positivo que la Fuerza Aérea investigue estos casos “siempre y cuando sea de una manera seria”. Los otros dos casos que menciona el comandante ocurrieron el 6 de febrero del 1995, cuando estaba volviendo desde Río de Janeiro con destino al aeropuerto de Córdoba y una luz fuerte lo sorprendió. Al comunicarse con la torre de control, recibió la misma respuesta: “Tráfico no conocido”. El otro episodio ocurrió el 11 de agosto de 1996. Volando por la localidad de Trelew, se cruzó una luz brillante por tercera vez. 
“Lo vivo como algo natural. Creo que puede haber vida en otros sistemas, estoy convencido. No me preocupé por difundir mi caso porque el común de la gente no lo toma seriamente“, repite Polanco. El pasado 14 de febrero, los tripulantes del vuelo 727, personal del avión militar y especialistas se reunieron en la Costanera para charlar sobre el caso. Para Polanco siempre es bueno refrescar esos acontecimientos. “Siendo profesionales del aire no nos confundimos con una simple luz. Creo que existen vidas más desarrolladas que la nuestra. Repito no somos los únicos que habitamos el planeta”, sentencia.


Fuente: Diario Clarín





En el programa "Almorzando con Mirta Legrand" emitido por canal 9, en una mesa temática sobre el fenómeno OVNI, el investigador Fabio Zerpa habla del caso Pilcaniyeu (Río Negro) - 1995




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